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Enfermedades comunes

Shunt portosistémico en animales

16 de junio de 20264 min de lectura
B

Brito Indira

Pasante Veterinario

Shunt portosistémico en animales

El shunt portosistémico (SPS) es una alteración del sistema circulatorio del hígado en la que existe una comunicación anormal entre la vena porta y la circulación sistémica. Debido a esta anomalía, una parte o la totalidad de la sangre procedente del aparato digestivo evita pasar por el hígado y llega directamente al resto del organismo.

En condiciones normales, el hígado actúa como un gran filtro del cuerpo: procesa los nutrientes absorbidos por el intestino, almacena vitaminas y minerales, produce proteínas importantes y elimina sustancias tóxicas como el amoníaco. Cuando existe un shunt portosistémico, estas funciones se ven afectadas porque la sangre no pasa por el hígado antes de entrar a la circulación general.

Esta enfermedad es relativamente frecuente en perros y gatos, especialmente en animales jóvenes con anomalías congénitas, aunque también puede desarrollarse en animales adultos debido a enfermedades hepáticas.

¿Por qué ocurre?

El shunt portosistémico puede tener un origen congénito o adquirido.

Shunt congénito

Es el más común en medicina veterinaria. El animal nace con un vaso sanguíneo anormal que conecta la vena porta con otra vena sistémica, permitiendo que la sangre se desvíe del hígado.

Durante el desarrollo fetal, existen vasos temporales que normalmente desaparecen antes del nacimiento. Cuando estos vasos permanecen abiertos o se forman conexiones anormales, aparece el shunt congénito.

Los shunts congénitos pueden clasificarse en:

  • Extrahepáticos: el vaso anómalo se encuentra fuera del hígado. Son más comunes en perros de razas pequeñas.

  • Intrahepáticos: el vaso se encuentra dentro del hígado y son más frecuentes en razas grandes.

Shunt adquirido

Se desarrolla posteriormente como consecuencia de enfermedades hepáticas crónicas, cirrosis o hipertensión portal. El aumento de presión dentro de la vena porta provoca la formación de vasos colaterales que desvían la sangre para disminuir esa presión.

En estos casos, el problema principal suele ser la enfermedad hepática subyacente.


¿Qué ocurre dentro del organismo?

Cuando la sangre evita el hígado, sustancias tóxicas que normalmente serían eliminadas permanecen en circulación. Entre ellas destaca el amoníaco, producido durante la digestión de las proteínas.

El exceso de amoníaco llega al cerebro y produce alteraciones neurológicas conocidas como encefalopatía hepática.

Además, el hígado recibe menos oxígeno y nutrientes, por lo que puede permanecer pequeño y con menor capacidad funcional. Esto afecta múltiples procesos metabólicos importantes para el crecimiento y el mantenimiento del organismo.

Signos clínicos

Los signos pueden variar según la gravedad del shunt, pero los más frecuentes incluyen:

  • Retraso en el crecimiento.

  • Bajo peso corporal.

  • Falta de apetito.

  • Vómitos recurrentes.

  • Diarrea.

  • Letargo.

  • Debilidad.

  • Cambios de comportamiento.

  • Desorientación.

  • Ceguera temporal.

  • Presionar la cabeza contra objetos.

  • Caminar sin rumbo.

  • Temblores musculares.

  • Convulsiones.

  • Salivación excesiva.

  • Aumento de la sed y de la producción de orina.

  • Formación de cálculos urinarios.

Muchos animales presentan episodios neurológicos después de consumir comidas con alto contenido de proteínas, debido al aumento de la producción de amoníaco.

Diagnóstico

El diagnóstico requiere la combinación de varias pruebas clínicas y de laboratorio.

Entre las más utilizadas se encuentran:

  • Historia clínica y examen físico.

  • Hemograma y perfil bioquímico.

  • Determinación de ácidos biliares séricos.

  • Medición de amoníaco en sangre.

  • Ecografía abdominal con Doppler.

  • Tomografía computarizada con contraste.

  • Angiografía para localizar exactamente el vaso anómalo.

Estas pruebas permiten confirmar el diagnóstico y planificar el tratamiento más adecuado.

Tratamiento

El tratamiento puede ser médico o quirúrgico.

Tratamiento médico

Se utiliza para estabilizar al paciente o cuando la cirugía no es posible.

Incluye:

  • Dieta con proteínas de alta calidad y cantidad controlada.

  • Lactulosa para disminuir la absorción intestinal de amoníaco.

  • Antibióticos para reducir las bacterias intestinales productoras de toxinas.

  • Suplementos vitamínicos y control de alteraciones electrolíticas.

Aunque mejora los signos clínicos, generalmente no elimina el problema de forma definitiva.

Tratamiento quirúrgico

Es el tratamiento de elección en la mayoría de los shunts congénitos.

Consiste en cerrar gradualmente el vaso anormal mediante dispositivos especiales o ligaduras parciales para que la sangre vuelva a pasar por el hígado sin producir hipertensión portal.

Muchos animales mejoran notablemente después de la cirugía y pueden llevar una vida prácticamente normal.

Pronóstico

El pronóstico depende del tipo de shunt, de la edad del animal y del momento en que se realiza el diagnóstico.

Los animales con shunts congénitos tratados quirúrgicamente suelen tener un pronóstico favorable y una buena calidad de vida. En cambio, los shunts adquiridos asociados a enfermedades hepáticas graves tienen un pronóstico más reservado, ya que dependen de la evolución de la enfermedad que los originó.

Prevención

Los shunts congénitos no pueden prevenirse, pero se recomienda no utilizar para reproducción a animales afectados, ya que algunas razas presentan predisposición genética. En los shunts adquiridos, la prevención consiste en el diagnóstico y tratamiento oportuno de las enfermedades hepáticas.