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Enfermedades comunes

Otohematoma en perros

24 de mayo de 20263 min de lectura
B

Brito Indira

Pasante Veterinario

Tratamiento quirúrgico de otohematoma en perro mediante drenaje y colocación de suturas para evitar la acumulación de sangre en el pabellón auricular.

El otohematoma es una acumulación de sangre entre la piel y el cartílago del pabellón auricular (la parte visible de la oreja). Esta acumulación ocurre cuando pequeños vasos sanguíneos se rompen debido a movimientos bruscos de la cabeza o al rascado excesivo.

La oreja afectada suele verse hinchada, blanda al tacto y con apariencia de "almohadilla" llena de líquido.

¿Por qué se produce?

En la mayoría de los casos, el otohematoma no aparece por sí solo. Generalmente es la consecuencia de un problema previo que provoca picazón, dolor o irritación en el oído. Al intentar aliviar la molestia, el perro sacude repetidamente la cabeza o se rasca con intensidad, ocasionando la ruptura de vasos sanguíneos.

Entre las causas más comunes se encuentran:

-Otitis bacterianas o por hongos.

-Ácaros del oído.

-Alergias ambientales o alimentarias.

-Presencia de cuerpos extraños en el conducto auditivo.

-Traumatismos o golpes.

-Enfermedades que afectan la coagulación de la sangre.

Los perros con orejas largas y caídas suelen presentar mayor predisposición debido a que son más propensos a desarrollar problemas auditivos.

Signos clínicos

El signo más evidente es la inflamación de una de las orejas. Sin embargo, también pueden observarse:

-Dolor al tocar la oreja.

-Enrojecimiento.

-Calor local.

-Sacudidas frecuentes de la cabeza.

-Rascado constante.

-Inclinación de la cabeza hacia un lado.

-Secreción o mal olor en el oído si existe una otitis asociada.

En algunos casos, el tamaño de la inflamación puede aumentar rápidamente en pocas horas.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico suele realizarse mediante un examen físico completo. El médico veterinario observará la inflamación característica de la oreja y evaluará el conducto auditivo con un otoscopio para identificar posibles infecciones, parásitos u otras causas subyacentes.

También puede realizarse una citología ótica para detectar bacterias, levaduras o procesos inflamatorios.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del tamaño del hematoma y de la causa que lo originó.

En algunos casos leves, puede realizarse un drenaje de la sangre acumulada acompañado de medicamentos antiinflamatorios. Sin embargo, existe una alta probabilidad de que el hematoma vuelva a llenarse.

Por esta razón, el tratamiento quirúrgico suele ser la opción más efectiva. Durante la cirugía se elimina la sangre acumulada y se colocan suturas especiales para evitar que el espacio vuelva a llenarse de líquido.

Además, es fundamental tratar la causa primaria, ya sea una otitis, una alergia o cualquier otro problema que haya provocado el rascado o las sacudidas excesivas.

¿Qué ocurre si no se trata?

Cuando el otohematoma no recibe atención veterinaria, la sangre acumulada puede organizarse y formar tejido fibroso. Como consecuencia, la oreja se vuelve gruesa, rígida y deformada, adquiriendo el aspecto conocido como "oreja en coliflor".

Aunque esta deformación no siempre afecta la audición, sí representa un problema estético y puede generar molestias permanentes para el animal.

Prevención

La mejor forma de prevenir un otohematoma es mantener una buena salud auditiva. Algunas recomendaciones incluyen:

-Revisar periódicamente las orejas del perro.

-Acudir al veterinario ante cualquier signo de otitis.

-Mantener controladas las alergias.

-Evitar traumatismos durante juegos o peleas.

-Realizar limpiezas auriculares únicamente cuando sean recomendadas por un profesional.