Microhepatía en gatos
Brito Indira
Pasante Veterinario

La microhepatia es la disminución

anormal del tamaño del hígado. En los gatos no es una enfermedad en sí misma, sino un hallazgo clínico o radiográfico que suele indicar la presencia de una alteración hepática congénita o adquirida. Aunque es menos frecuente que la hepatomegalia, puede estar asociada con enfermedades importantes que requieren atención veterinaria.
¿Qué es el hígado y por qué es importante?
El hígado participa en numerosas funciones esenciales:
Metaboliza nutrientes y medicamentos.
Produce bilis para la digestión.
Almacena vitaminas y energía.
Elimina toxinas del organismo.
Produce proteínas importantes para la coagulación.
Regula diversos procesos metabólicos.
Cuando el hígado es más pequeño de lo normal, estas funciones pueden verse afectadas.
Principales causas de microhepatia
Las causas más frecuentes incluyen:
Shunt portosistémico congénito o adquirido: la sangre evita pasar por el hígado, lo que impide su desarrollo normal y provoca que el órgano sea pequeño.
Hipoplasia hepática congénita: desarrollo incompleto del hígado desde el nacimiento.
Cirrosis o fibrosis hepática avanzada: la pérdida progresiva del tejido funcional puede reducir el tamaño del órgano.
Atrofia hepática secundaria a enfermedades crónicas.
Alteraciones vasculares congénitas, que limitan el aporte sanguíneo al hígado.
Signos clínicos
Muchos gatos presentan síntomas inespecíficos, entre ellos:
Retraso en el crecimiento (en animales jóvenes).
Pérdida de peso.
Falta de apetito.
Vómitos intermitentes.
Diarrea.
Letargo.
Desorientación o cambios de comportamiento.
Convulsiones o episodios neurológicos por encefalopatía hepática.
Aumento de la salivación después de comer.
Formación de cálculos urinarios por biurato de amonio en algunos casos.
Diagnóstico
El diagnóstico requiere combinar la historia clínica con estudios complementarios:
Examen físico completo.
Hemograma y perfil bioquímico.
Ácidos biliares séricos y amonio sanguíneo.
Ecografía abdominal.
Radiografías abdominales.
Angiografía por tomografía computarizada o estudios vasculares especializados cuando se sospecha un shunt portosistémico.
Biopsia hepática en casos seleccionados.
La ecografía y las pruebas de función hepática son fundamentales para orientar el diagnóstico.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa:
Shunt portosistémico: puede requerir corrección quirúrgica o manejo médico con dieta especial y medicamentos.
Dietas restringidas en proteínas de baja calidad y formuladas para enfermedad hepática cuando están indicadas.
Lactulosa para disminuir la absorción de amoníaco en casos de encefalopatía hepática.
Antibióticos intestinales en algunos pacientes para reducir la producción de toxinas.
Suplementos hepatoprotectores y vitaminas según el caso.
Tratamiento de la enfermedad hepática subyacente cuando existe.
Pronóstico
El pronóstico es variable:
Los gatos con shunt portosistémico congénito pueden tener una buena calidad de vida si reciben tratamiento adecuado, especialmente si se corrige quirúrgicamente.
En enfermedades hepáticas crónicas avanzadas, el pronóstico suele ser más reservado.
Un diagnóstico temprano mejora las posibilidades de éxito terapéutico.
Prevención
No todas las causas pueden prevenirse, especialmente las congénitas. Sin embargo, se recomienda:
Realizar controles veterinarios periódicos.
Investigar retraso en el crecimiento o signos neurológicos en gatos jóvenes.
Evitar sustancias tóxicas para el hígado.
Mantener una alimentación equilibrada y atención temprana ante cualquier signo de enfermedad.
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