Lo que debes saber sobre leucemia felina (FeLV)-Información para tutores

Daysi Mesa
Médico General

Al adoptar o adquirir un gato, es fundamental llevarlo a una revisión veterinaria para evaluar su estado de salud. El especialista nos orientará sobre los cuidados básicos, el esquema de vacunación y los riesgos sanitarios del entorno. Entre estas patologías, destaca por su importancia la leucemia felina.
La leucemia felina causada por el ARN virus Gammaretrovirus, es una enfermedad infecciosa con alta mortalidad en gatos domésticos de todas las edades. El contagio puede darse de forma vertical, de la madre a los cachorros, o puede ser horizontal a través de acicalamiento mutuo, mordeduras, tomar agua del mismo bebedero o incluso usar el mismo arenero de un gatito infectado, ya que el virus puede encontrarse en saliva, orina, lágrimas, secreciones respiratorias, leche o heces. Otras formas incluyen transfusiones de sangre o instrumentos contaminados.
Los signos y síntomas son inespecíficos, entre los que se incluyen: decaimiento, pérdida de peso o deterioro progresivo, diarrea, palidez, vómitos, anorexia, fiebre, signos respiratorios, cutáneos o digestivos. Las alteraciones incluyen citopenias, enfermedades inmunomediadas que afectan a riñones, ojos y articulaciones; desarrollo de linfomas a nivel de mediastino, timo, multicéntricos o digestivos y leucemia. Es importante señalar que no todos los gatos reaccionan igual a la infección e incluso pueden ser asintomáticos; por ello, la importancia de realizar una prueba para conocer el estado del gato y, si la ocasión amerita, determinar qué tipo de infección enfrenta nuestro gatito.
Para diagnosticar la enfermedad, es necesario realizar una historia clínica exhaustiva y pruebas de laboratorio (PCR, ELISA, IFD o test rápidos). Con el fin de confirmar la presencia de viremia, se aconseja combinar diferentes técnicas y repetir las pruebas, particularmente en el caso de gatos que no presentan síntomas.
Dentro del esquema de vacunación se incluye la vacuna contra la leucemia felina (FeLV). Para colocar esta vacuna, primero se debe realizar una prueba diagnóstica para verificar que el gatito esté libre de la enfermedad. Si la prueba es negativa (FeLV-), se procede a colocar la vacuna a partir de las 8 semanas de edad, con un refuerzo a los 15-21 días después de la primera dosis y la revacunación a los 1-3 años, dependiendo de la zona de riesgo en la que se encuentre el gatito.

La prevención se basa en medidas clave: mantener al gato estrictamente en interiores (indoor), evitar el contacto con ejemplares de estado sanitario desconocido y, ante la llegada de un nuevo integrante al hogar, acudir al veterinario para evaluar su caso antes de integrarlo. Cabe destacar que el virus no es zoonótico; por lo tanto, la convivencia con humanos es totalmente segura, ya que la susceptibilidad es exclusiva de la especie felina.

¿Pero; qué podemos hacer en caso de tener un gatito FeLV+ bajo nuestra tutela?
Si nuestro gatito dio positivo al test, o ya convivimos con un gatito FeLV+ como compañero, podemos aplicar las siguientes medidas para evitar diseminar la enfermedad a otros gatos y también cuidar la salud de nuestro gatito:
Realizar pruebas diagnósticas a todos los felinos del hogar si se desconoce su estado sanitario.
Fomentar un estilo de vida estrictamente de interiores (indoor) para evitar riesgos externos.
Aislar a los pacientes FeLV+ para prevenir la propagación del virus.
Evitar la introducción de nuevos gatos y mantener una higiene rigurosa en su hábitat.
Notificar al médico veterinario el diagnóstico positivo para ajustar el protocolo de seguimiento.
Programar revisiones clínicas cada 6 o 12 meses y mantener el calendario de desparasitación actualizado.
Restringir el uso compartido de recursos (platos, bebederos y areneros) entre gatos positivos y negativos.
Proporcionar una dieta equilibrada y suplementación bajo estricta supervisión profesional.
Consulta con tu veterinario para establecer el protocolo que mejor se adecue a las necesidades de tu gato, ya sea para realizar pruebas diagnósticas, vacunación o para el manejo clínico de pacientes FeLV+, FeLV- o si conviven ejemplares con ambos estados de salud.
